Y mientras el mundo sigue su curso... tú te quedas quieto. Estático. Muestras una fuerte actitud de inmovilidad.
Eres plenamente consciente de que no se trata de pasividad, de indiferencia. Te sientes desorientado y ese aturdimiento actúa en tus pensamientos. Te impide razonar con claridad. No sabes qué hacer. Porque por un lado, adviertes vuestras diferencias. Te das cuenta de que sois totalmente opuestos. Por unos instantes, egoístamente decides que no te conviene. Mas, pese a no estar del todo seguro, observas que te hace experimentar una sensación imprecisa. No es del todo fiable pero...
¿Y si se trata de lo que aparetemente todos los que aún no lo han encontrado andan buscando? ¿Y si resulta ser aquello que, pese a no haberlo conocido nunca, tanto has añorado? ¿Merece la pena tener en cuenta el criterio de los demás, cuando realmente solo os corresponde a vosotros? ¿Intentarás probar?.
sábado, 22 de enero de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
